Publicado 26 de mayo de 2026 en Salud y Bienestar

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es una de las alergias alimentarias que se presentan con mayor frecuencia durante el primer año de vida. Se produce cuando el sistema inmunológico del lactante reacciona de forma exagerada frente a las proteínas presentes en la leche de vaca.
En estos casos, el organismo del bebé identifica dichas proteínas — ya sea provenientes de la leche de vaca directamente o de alimentos que la contienen — como una amenaza. Como mecanismo de defensa, el sistema inmune activa una respuesta que puede desencadenar distintos síntomas alérgicos, los cuales pueden manifestarse en la piel, el sistema digestivo o el aparato respiratorio.
Ante la sospecha de APLV, es fundamental acudir al pediatra. El profesional de la salud evaluará cada caso de manera individual, realizará las pruebas necesarias y confirmará el diagnóstico según las características específicas del niño.
En los lactantes diagnosticados con APLV, la recomendación general es priorizar la lactancia materna. Para ello, la madre debe excluir de su alimentación las proteínas de la leche de vaca. En el caso de los bebés que no reciben leche materna, se indican fórmulas hipoalergénicas elaboradas con proteínas extensamente hidrolizadas, las cuales suelen ser bien toleradas y constituyen la primera línea de manejo nutricional.
La evolución de la APLV durante la infancia suele ser favorable. Una proporción importante de los niños logra desarrollar tolerancia a estas proteínas durante los primeros años de vida, especialmente alrededor del primer año. No obstante, algunos pacientes pueden presentar otras manifestaciones alérgicas asociadas, por lo que el seguimiento médico es clave.
Para resolver dudas y recibir orientación personalizada, se recomienda siempre consultar con el pediatra del bebé.
Autor
Reckitt
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