La incontinencia urinaria no tiene por qué arruinarle la vida
Escrito por Farmacia Universal :: Mayo 5, 2010 - 11:41 am

Alina Orriols siempre ha sido una persona activa. Por las mañanas camina con sus dos perros, luego de ir al trabajo lleva a su hijo de 11 años a actividades deportivas y tres veces por semana hace ejercicio en el gimnasio.
“Mi ejercicio favorito es hacer spinning en la bicicleta estacionaria”, dice Orriols, quien tiene 50 años. “Pero me di cuenta de que, mientras estaba ejercitándome, se me salía un poquito de orina. Esto era horrible”.
La molestia y la vergüenza que le ocasionaba la llevaron a acudir a su ginecólogo, quien le refirió al doctor Jaime Sepúlveda, médico uroginecólogo del South Miami Hospital y experto en problemas de esta índole.
La incontinencia urinaria es cuando la orina fluye involuntariamente. Esta condición es muy común y, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, aproximadamente 13 millones de norteamericanos la sufren. La incontinencia es mucho más común en mujeres debido a que los partos, el sobrepeso y otros cambios físicos suelen debilitar el suelo pélvico, responsable de aguantar la vejiga, el órgano que sostiene la orina.
“Existen varias clases de incontinencia, pero la más usual es la incontinencia por esfuerzo, que ocurre cuando la persona tose, se ríe o hace ejercicios”, dice el doctor Sepúlveda. “Y los factores predominantes en ésta son los partos y la menopausia, que ayudan a la distensión vaginal y a cambios en los músculos”.
Después de la primera visita, el doctor Sepúlveda les pide a sus pacientes que lleven un diario sobre la actividad de la vejiga. Y también les pide que no usen toallas sanitarias por varios días y anoten los incidentes de incontinencia durante la semana. Si la paciente tiene más de tres incidentes en la semana, se considera que la incontinencia es severa.
En el caso de Orriols, ella practicó ejercicios Kegel, para fortalecer los músculos pélvicos, pero nada funcionaba.
Después el doctor Sepúlveda la mando a hacer un examen en que le insertaron un catéter en la uretra y poco a poco le llenaron la vejiga de agua. El catéter estaba conectado a una computadora que convertía las señales en imágenes en una pantalla.
“La técnica me preguntaba si sentía molestia y seguía insertando agua”, cuenta Orriols. Cuando la vejiga estaba completamente llena – tomó 45 minutos en el caso de Orriols – el doctor midió la función de los nervios y los músculos. “Y lo más importante, ese examen me predice cómo funcionaría su organismo después de la cirugía”, dice el Dr. Sepúlveda.
La decisión fue operarla con un procedimiento simple. Bajo anestesia general, el doctor introdujo vaginalmente una mallita de aproximadamente ocho centímetros que aguanta la vejiga. El procedimiento tomó veinte minutos y Orriols estaba descansando en su casa el mismo día. La incontinencia desapareció.
Existen otros casos de incontinencia que no son curables, pero sí se pueden mejorar. El doctor Darren Bruck, urólogo de los hospitales Baptist y South Miami, atiende a hombres y mujeres. En casos de incontinencia urinaria de urgencia, cuando la orina se escapa sin darle tiempo a la persona a llegar al baño, él les recomienda medicamentos y ejercicios.
A las mujeres les recomienda que asistan al Laboratorio de Exámenes Uridinámicos del Baptist, que las ayuda a restablecer la fuerza en el suelo pélvico y controlar su incontinencia sin necesidad de operarse. En el laboratorio, las pacientes hacen ejercicios pélvicos y, mediante estimulación eléctrica, aprenden a fortalecer los músculos que controlan la vejiga.
Para los hombres, la incontinencia se presenta usualmente cuando son mayores de edad, dice el doctor Robert Puig, urólogo de los hospitales Baptist y South Miami. “Veo a muchos a partir de los 70 u 80 años”, dice. “Lo más común en estos casos es que la vejiga no funciona o se convierte en hiperactiva”.
En muchos casos, la vejiga masculina se ve afectada por problemas de la próstata, una glándula cercana, o por otros problemas médicos, dice el doctor Puig. Si la próstata se inflama puede causar disturbios urinarios, ya que presiona la uretra, el tubo que conduce la orina.
“Al principio, siempre se pueden usar medicamentos para reducir el tamaño de la próstata, y también le recomiendo al paciente que evacue la vejiga cada cuatro horas, aunque no tenga ganas de ir al baño”, dice el doctor Puig. “Pero si hay obstrucción prostática, se puede resolver con procedimientos como usar rayos láser o raspar la próstata”.
Muchas personas ocultan la incontinencia urinaria por vergüenza o por ignorar que existen tratamientos para ayudarlos. Pero los urólogos aseguran que hoy en día existen tratamientos para todos. Y no hay necesidad de sufrir callado.
“Ahora me siento tan feliz que quiero que todo el mundo sepa sobre este procedimiento”, dice Orriols.
Diferentes tipos de incontinencia
Incontinencia de urgencia:
Incapacidad de contener la orina el tiempo suficiente para alcanzar el baño. También se llama vejiga hiperactiva.
Es frecuente en personas que sufren enfermedades como la diabetes, derrames cerebrales, demencia, enfermedad de Parkinson y esclerosis múltiple, pero puede ser el inicio de otras enfermedades u otras condiciones.
Incontinencia de esfuerzo:
El tipo más común de incontinencia, asociado con el derrame de orina al hacer ejercicio, toser, estornudar, reír o realizar otros movimientos del cuerpo que hagan presión en la vejiga.
Incontinencia funcional:
En esta incontinencia, el estado del sistema urinario es normal, pero el paciente no puede utilizarlo debidamente debido a trastornos físicos graves o algunas enfermedades mentales.
Incontinencia por sobrecarga:
Derrame de orina que ocurre cuando la cantidad de orina producida excede la capacidad de almacenamiento de la vejiga.
Origen: Geosalud.com





