La halitosis

Escrito por Farmacia Universal :: Mayo 13, 2010 - 6:42 pm

halitosisLa halitosis o percepción de un olor desagradable en el aliento de quien habla o respira a nuestro lado, provoca un instintivo rechazo o repulsión hacia esa persona. También es cierto que la gente civilizada afectada de mal aliento, sufre la angustia y el temor por ese posible rechazo, lo cual le lleva idear diversas fórmulas para disimular su problema. (Desodorantes bucales, chicles, caramelos, cubrirse la boca al hablar, guardar prudente distancia del interlocutor, etc.).

En suma, el mal aliento puede llegar a ser un serio trastorno para quien lo padece, como también para quien lo percibe, ya que muchas veces es necesario hacer un esfuerzo en disimular para no herir. Cuando existe confianza,  es mejor advertir, con la debida cortesía, la existencia de mal aliento, con el fin de que el afectado pueda buscar una solución.

Veamos ahora cuales son los posibles lugares donde se origina la halitosis.

  • Halitosis de causa bucal: Hay varios factores en la boca, entre los que se cuenta las enfermedades de las encías; la fermentación de partículas de alimento entre los dientes; caries avanzadas;  ciertas afecciones de las amígdalas o mucosa bucal. El cuidado de las encías y una buena limpieza de la dentadura, utilizando cepillo e hilo dental, es fundamental para prevenir el mal aliento proveniente de una boca descuidada. La boca ocupa el primer lugar como causa de halitosis. El odontólogo y a veces el otorrino, son quienes resuelven el problema.
  • Halitosis de origen respiratorio: Las infecciones por determinado tipo de bacterias en las vías respiratorias, cuya presencia genera mal olor en la nariz, senos paranasales o bronquios, es otro factor de halitosis. El otorrino y el médico broncopulmonar son los especialistas encargados de tratar esta forma de halitosis. Debemos senalar en este grupo la halitosis transitoria por algunos alimentos ingeridos que eliminan parte de sus componentes a través de la respiración, como el alcohol, ajos, cebollas.
  • Enfermedades que alteran “la química” del cuerpo: llamadas enfermedades metabólicas, como diabetes, uremia e insuficiencia del hígado son causa menos frecuente del mal.   La diabetes descompensada tiene la mayor incidencia en este grupo y obedece a la emanación de los llamados “cuerpos cetónicos”. El médico internista es el especialista que trata este grupo de enfermedades.
  • Muchos atribuyen la halitosis a trastornos digestivos, como acidez gástrica, colon irritable o estitiquez, sin embargo, el aparato digestivo no interviene en la halitosis, salvo por los eructos de mal olor, que es momentáneo y ocasional. La explicación es porque el esófago permanece normalmente colapsado, evitando el ascenso de los olores del tubo digestivo.  Es falso creer que el aliento refleje el estado de la digestión.
  • Halitosis Psicológica, ciertas personas creen tener mal aliento, sin embargo, en la realidad no existe tal problema. Se trata de individuos con algún trastorno psicológico, como hipocondría, aversión patológica a la suciedad o malos olores e incluso delirios de tipo paranoico, como  imaginar que el cuerpo esta pudriéndose.  Desde luego, es el psiquiatra quien puede ayudar estas personas.

Tratamiento de la halitosis
El tratamiento de la halitosis tiene distintas fases consecutivas como:

  • Acudir a un odontólogo que explore la cavidad oral, todas las piezas dentarias y las encías. Es posible que aconseje una tartrectomía para eliminar la placa bacteriana y trate las piezas dentales con caries o extraiga las piezas en muy mal estado.
  • Uso de seda dental: para eliminar los restos de comida incrustados entre los dientes. Debe realizar después de las comidas y antes del cepillado dental.
  • Cepillado dental, como mínimo tres veces al día o después de cada comida principal y sobre todo nunca olvidar antes de ir a dormir por la noche. El cepillado de los dientes debe realizarse en todas sus caras y también debe incluir el dorso de la lengua. Se recomienda un cepillo dental suave si sangran las encías y una pasta de dientes que tenga un alto contenido en flúor.
  • Colutorios bucales tras el cepillado o entre cepillados. Su eficacia es transitoria y no deberían sustituir al cepillado dental.
  • Masticar chicle sin azúcar: es otro remedio contra la halitosis entre las comidas o entre cepillados de dientes, debido a que se aumenta la producción de saliva. Tampoco debe sustituir al cepillado dental.
  • Ingesta abundante de agua: se recomienda beber entre uno y dos litros de agua al día para favorecer la producción de saliva.
  • Evitar el tabaco, alcohol, café y alimentos de intenso sabor u olor como el ajo, que potencian la halitosis.
Farmacia Universal