El arte de la medicina viva: el médico ideal debe ser ejemplo de vida

Escrito por Farmacia Universal :: Septiembre 30, 2010 - 1:29 pm

medicina-orientalLa medicina oriental está llena de sabiduría y coherencia. Antes de intentar curar afuera, a los otros, hay que empezar por curarse adentro, a uno mismo. El médico ideal debe poseer mucha experiencia y sabiduría en aspectos tan importantes de la vida para actuar como un verdadero guía y ser ejemplo de mantenimiento de la salud, autocuración, autocontrol, conciencia y moderación. Solo así es posible sentir lo que la persona enferma siente, comprender sus dificultades físicas, mentales, emocionales y lo que de verdad necesita.

El médico integral usa mucho la empatía, intuición y contacto afectivo en una relación tan parecida como el de maestro y el alumno. Por eso, el maestro tiene invalorables enseñanzas que proporcionan al alumno mejores hábitos de vida. Si lo vemos desde este punto de vista entenderemos por qué la palabra doctor viene del latín doctore que significa “el que enseña”.

Más aún el latín docere significa “enseñar” y de allí viene discere que significa “aprender”. Encontramos entonces que de esa raíz provienen palabras como doctor, doctrina, docencia, docente, discípulo, disciplina. Está claro entonces, que “doctor” es un maestro que enseña una disciplina y una doctrina a su paciente que es un discípulo y aprende junto a él.

Por ello, el arte que ejerce una medicina viva está orientado no solo a curar sino a educar o corregir para que la persona aprenda de la enfermedad y mejore su calidad de vida. La enfermedad es el punto de partida de la educación fisiológica y aunque parezca ilógico se aprende más con la enfermedad que con la salud.

Solo se aprecia la vida cuando la salud se ausenta. Pero este proceso de aprendizaje no debe tener como objetivo alargar nuestros años de vida sino esencialmente el de vivir con plenitud cada día.

Esta concepción universal nos indica que la persona y su estilo de vida son la causa sustancial de su dolencia y ésta es apenas un resultado de un descontrol interno personal. La sanación vincula el hábito físico, las relaciones sentimentales y las convicciones necesarias para promover cambios necesarios para la salud.

Mi inclinación como médico ha sido siempre integradora. Unir la visión andina y la oriental que poseen miles de años de antigüedad, sabiduría, belleza y simplicidad. Los médicos deben volver a enlazar al ser humano con la naturaleza y esta armoniosa comunicación les proporciona salud mutua.

La fuerza de vida o “chi” se halla presente en las dos fuerzas primordiales ying y yang. Estas son dualidades y polaridades que expresan los estados opuestos de las cosas en continuo intercambio.

El yang es energía pura y corresponde al cielo; el ying es sustancia y representa a la tierra. El yang es el principio masculino, activo, de luz es la fuerza que se expande. El ying es el principio femenino, receptivo, de la oscuridad, es la fuerza que debe contraerse en la nada. La interacción de ambas fuerzas es lo que determina la naturaleza del universo y de los elementos.

La naturaleza influye en el hombre y como la naturaleza cambia. Hay que tener una visión dinámica entendida de la diversidad universal.

Por:  Dr. José Luis Pérez Albela

Farmacia Universal