12 pasos a la felicidad

Escrito por Farmacia Universal :: Julio 9, 2010 - 3:34 pm

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Se estrenó el 2010 y todos los que escribieron una lista de resoluciones para el año nuevo están decididos a cumplir sus promesas seriamente.  ¿Pero cuántas veces no abandonamos esas metas y regresamos a los viejos hábitos?

Para miles y miles de personas que sufren de algún tipo de adicción, obsesión mental o conducta compulsiva de la que quisieran liberarse, la recuperación está al principio de esa lista. Lo importante es que usted no se rinda en la batalla para emanciparse de estos yugos.

Puede que usted esté entre las personas que saltan de una relación a otra sin darse tiempo de intervalo para evaluar por qué está tomando decisiones erradas. Puede que sea adicto a lo que usted cree que es el amor, pero termina por hacerle daño.

O como muchas estrellas, políticos y figuras del deporte, usted tiene una adicción al sexo. A lo mejor deja que su bienestar dependa de los sentimientos de otra persona. Eso lo lleva a ser codependiente. ¿Come excesivamente cuando le invade la tristeza?

Los humanos encontramos muchas formas de escapar de los problemas. A veces no podemos parar, a pesar de que esas conductas nos traen consecuencias negativas. Algunas hasta son aplaudidas por la sociedad, como la devoción al trabajo y al cuerpo, que por más músculos de hierro que coseche, deja un vacío en el alma.

La buena noticia es que los medios para recuperarse son inagotables.

Entre las puertas que se abren se encuentran diversos programas de 12 pasos –basados en el método creado por Alcohólicos Anónimos– en donde más que una solución, se puede encontrar un sendero a la vida espiritual. De pronto, lo que parecía ser una vida desastrosa se convierte en la fuente de una bendición.

Para llegar ahí, lo primero es admitir que se tiene un problema y que uno es incapaz de resolverlo por cuenta propia, ya sea ante el tabaco, el alcohol, el sexo, las drogas, las compras, el juego, el amor o el trabajo. Eso se denomina rendirse. Pero muchos pretenden hacerse los ciegos sobre su adicción y necesidad de ayuda, y esperan hasta arañar el fondo para buscarla.

Es una lástima. Uno no tiene que esperar a pasar por una situación extrema para querer sentirse mejor y tomar cartas en el asunto.
Una vez adentro de los grupos de recuperación, están los que salen huyendo al ver mencionada en la lista de los 12 pasos una palabra que los asusta o les trae malos recuerdos: “Dios”.
No obstante, si se mantienen firmes y encaran sus problemas, descubren que Dios es como cada persona lo concibe, no necesariamente como los demás lo definen. Este es un concepto revolucionario. De esta manera, los agnósticos, los ateos y aquellos que se distanciaron de su religión por diferentes motivos, comienzan a creer en un poder superior y a reedificar sus vidas en torno a éste.

No es algo que ocurre de la noche a la mañana. Lo urgente es resolver el problema y luego aprender el ABC del poder superior. Este conocimiento llegará con la práctica de la meditación y la oración, que son parte integral de los programas de 12 pasos.

Una amplia gama de programas de recuperación tienen filiales en el sur de la Florida, desde Neuróticos Anónimos hasta Comedores Compulsivos Anónimos. Solamente en A.A., la fraternidad más grande del mundo, hay alrededor de 170 grupos en los condados Miami-Dade y Broward.

En la medida en que los problemas comienzan a resolverse por el esfuerzo propio y la ayuda de los compañeros, a uno le nace la esperanza, y esa esperanza se transforma en fe en el momento en que decidimos poner nuestras vidas y voluntad al cuidado de Dios, tal como cada cual concibe esa imagen.

”Cuando asumimos sinceramente esa actitud, toda clase de cosas admirables sucedieron”, narra el Libro Grande, el texto básico de A.A. ”Teníamos un nuevo Patrón. Siendo Todopoderoso, Él proveía todo lo que necesitábamos si nos manteníamos cerca de Él y desempeñábamos bien su trabajo”.

El punto clave es que una fuente de poder fuera de uno mismo –que también pueden ser el Universo, los grupos de la fraternidad, las iglesias, los terapeutas, la conciencia colectiva o los maestros espirituales– puede ayudarnos a cambiar una conducta compulsiva indeseada o una actitud negativa ante la vida.

De esta manera, la adicción se transforma en la semilla de una nueva forma de vida en la que existe el sufrimiento legítimo, como la muerte de un ser querido, pero no el sufrimiento auto creado, como lo es querer tener cosas que no tenemos o que simplemente no podemos tener.

Al final del día, lo que buscamos en la vida es la felicidad. Y todo el mundo que está en recuperación afirma estar más feliz ahora que antes. Cuando tantas personas dan fe de que es así, entonces debe ser una verdad que vale la pena vivir.

Por: Daniel Shoer Roth

Fuente:El Nuevo Herald, Edición Enero 2010

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