Diarrea aguda y deshidratación
Escrito por Dr. Carlos Morales :: Diciembre 18, 2009 - 5:13 pm
La tasa anual de defunciones por diarrea aguda a nivel mundial descendió de 4,6 millones estimadas en 1980 a unos 1,5 millones en la actualidad. Una estrategia importante para esto ha sido la introducción de la terapia de rehidratación oral, técnica que permitió que en el Perú la mortalidad del cólera haya sido inferior a la mayoría de países en la región. Sin embargo, la diarrea continúa siendo la principal causa de mortalidad a nivel mundial en la población infantil.
La diarrea es un problema importante, por su impacto en la salud infantil, porque conlleva a un problema más grave: la desnutrición. Felizmente la mayor parte de los episodios de diarrea aguda remiten espontáneamente después de 3 a 5 días con o sin antibióticos, por eso debemos evitar el uso innecesario de estos medicamentos.
Existen recomendaciones generales y muy útiles para que la diarrea afecte lo menos posible, éstas se basan fundamentalmente en la rehidratación precoz y el mantenimiento de la alimentación durante la diarrea. Hay que enseñarles a las mamás que lo peor que puede hacer es suspender la alimentación de su hijo.
La evaluación del paciente con diarrea es trascendental y requiere de una anamnesis cuidadosa (hacer preguntas necesarias y claras sobre la enfermedad), así como de un examen físico completo, sobre todo en los lactantes para establecer que grado de deshidratación existe.
En los lactantes con diarrea, uno de los principales signos de deshidratación es la sed aumentada, algo que la mamá nota inmediatamente, asimismo disminuye el volumen urinario, el niño ya no micciona tan frecuentemente, entonces es importante incrementar el volumen de líquidos. Al inicio será suficiente con las infusiones caseras: te, anís y/o panetelas y cocimiento de arroz y otros propios de la región.
Si la deshidratación progresa puede observarse el hundimiento de los globos oculares, los latidos del niño se aceleran y es notoria la disminución del volumen urinario (orina cada vez menos). En estas circunstancias se recomienda el uso de líquidos con contenido de sales: sueros caseros, sopitas y caldos con sal o las presentaciones comerciales en frascos de litro para quienes pueden adquirirlos. Las sales de rehidratación oral del Ministerio de Salud deberían estar reservadas para los niños con deshidratación moderada a severa. Debido a su sabor poco agradable los niños con deshidratación leve no lo ingerirán, los moderados sí y con avidez.
Si a pesar de todo el niño se deshidrata, ya sea porque el niño vomita todo o las pérdidas en heces son mayores a nuestra capacidad de reemplazarlas, la deshidratación puede progresar hasta el estado de gravedad: en esta situación el niño estará irritable, con los ojos hundidos, con latidos cardiacos rápidos y puede haber pasado varias horas sin miccionar. Lo importante ante esta situación es llevarlo a un centro asistencial pues será necesaria la rehidratación endovenosa, debiendo ser hospitalizado transitoriamente.
Durante la diarrea nunca debe suspenderse la lactancia, especialmente la materna. Los niños que ya reciben alimentación debe mantenerse, a libre demanda, esto es importante pues se le debe permitir que coma lo que desee nada mas, sin exigirle, de lo contrario lo puede vomitar. La leche se le debe dar en pequeños volúmenes por ese mismo motivo.
Muchas mamás tienen la idea que los alimentos y especialmente la leche les empeora la diarrea ya que observan que cuando el niño la ingiera hace deposición casi inmediatamente. Hay que decirle que esto es normal cuando se tiene diarrea, hay un aceleramiento de los movimientos peristálticos y el reflejo gastrocólico como conocemos los médicos a los movimientos del intestino y estomago que están acelerados. Y si el germen está provocando algún grado de intolerancia a la lactosa (como el rotavirus), no hay que temerle tanto, pues no afecta toda la mucosa intestinal y se auto limita con rapidez.
Por último, considerando que la diarrea es un problema importante en nuestro país debido a su frecuencia, es importante transmitir la idea que no debemos de abusar de los exámenes auxiliares. La mayoría de los cuales son innecesarios y mucho menos con la automedicación antibiótica: insistimos que lo más importante es incrementar las ingesta de líquidos para evitar la deshidratación y seguir alimentando al niño.
Los antibióticos tienen indicaciones precisas (diarrea y fiebre con heces muco sanguinolentas) no debiendo usarlos de manera indiscriminada, y se debe tener en cuenta que la mayoría de las diarreas agudas infantiles son de curso autolimitado tanto las de origen viral como las bacterianas.
En cuanto a la vacuna contra el rotavirus, tener presente que este virus es uno de los más frecuentes causantes de diarrea en los centros donde hay hacinamiento de niños como son las cunas, guarderías y centros similares.
Lo más importante para disminuir el impacto de la diarrea en la población general es proveerla de instalaciones sanitarias: agua y desagüe, con la enseñanza de la importancia del lavado de manos, la cual es el mecanismo mas importante de las diarreas: gérmenes que ingresan por la boca del niño, como les enseño a las mamas de niños con diarrea en la consulta diaria, explicándoles ¿cómo ingresan estos gérmenes?, pues principalmente de la mano a la boca, con objetos que el niño se lleva a la boca, alimentos en mal estado de preparación o conservación.
Lo que desconocen la mayoría de personas es que los niños, desde la etapa de lactantes se manipulan la zona ano – genital altamente contaminada, y sus manos van inevitablemente a la boca. Por eso debe lavársele las manos con frecuencia aún al niño que todavía no gatea ni camina, beber agua hervida y lavarse las manos antes de preparar los alimentos de sus niños.
Por último diremos que a pesar que la diarrea es un problema de todo el año, no olvidemos que se acentúa en verano y hay que estar preparados.
Dr.Carlos Alberto Morales Paitán





